¿Vendió Benito Juárez a EEUU la Península de Baja California?

Por Francisco Ramírez Ochoa

d-baja-california-benito-juarezFuerte retumba el nombre de Benito Juárez cuando vienen a colación los conflictos de tierra a lo largo de nuestra Península Maravillosa o bien, cuando se citan en foros los asuntos referentes a la soberanía nacional en el tema que se repite constantemente sobre la California Mexicana.

Casualmente en la biblioteca Benito Juárez de Tijuana, la de avenida Centenario por Plaza Río, hay algunos ejemplares de autores que tratan sobre el asunto de la soberanía peninsular, pero a fin de no hacerlos caminar a ese lugar, amables lectores, les presentaré enlaces a textos que están disponibles en internet para su consulta, sobre esta pregunta eterna que nos acompaña a los bajacalifornianos y comenzaremos a despejar dudas.

Ya anteriormente hemos citado el interés descarado que tuvo en el pasado Washington por tomar posesión ya sea a la fuerza, por venta directa o a través de concesiones del territorio más despoblado de México y en todo esto, uno de los presidentes más complacientes fue precisamente Benito Juárez que siempre tuvo el apoyo directo de los Estados Unidos que inició precisamente en su aspecto militar cuando sus fuerzas armadas bombardearon posiciones de los conservadores que lo tenían sitiado en Veracruz en marzo de 1860 en plena Guerra de Reforma.

¿Qué había ofrecido Benito Juárez a Estados Unidos para que entraran en su salvación los yanquis? Retrocedamos un poco en el tiempo.

ESTADOS UNIDOS DESEAN ADQUIRIR BAJA CALIFORNIA
Washigton inmerso en su teoría del “Destino Manifiesto” ejerció múltiples amenazas contra México a fin de ampliar su territorio. Fue así que a través de una guerra injusta se quedaron con más de la mitad de nuestra patria luego de que se firmaron los tratados de Guadalupe Hidalgo en febrero de 1848, donde fue la primera vez que insistió en tomar posesión además de lo que nos habían quitado, de la península de Baja California.

o a gasden purchaseComo si esto fuera una novela de varios episodios, de nueva cuenta y con nuestro país envuelto en guerras intestinas, aprovechando el río revuelto el gobierno de los Estados Unidos otra vez propone adquirir la península de Baja California y una franja denominada La Mesilla además del propósito de perfeccionar el anterior tratado de límites.

Al igual que el Tratado Guadalupe Hidalgo, Washington se salió con la suya pues su enviado James Gadsden logró convencer al presidente mexicano Antonio López de Santa Anna para firmar otro acuerdo conocido como El Tratado de la Mesilla en 1853, con el que adquieren la franja del mismo nombre ubicada al norte de Sonora y Chihuahua, luego de muchas negociaciones en las que no lograron su propósito de quedarse con la Baja California, pero sí quedó ratificada la servidumbre de paso a través del río Colorado que otorga a los Estados Unidos acceso directo e indefinido al Golfo de California, así como el derecho de libre tránsito (otra servidumbre de paso) en el Itsmo de Tehuantepec.

EL MISTERIOSO TRATADO MC LANE – OCAMPO
Y México no salía de una guerra intestina, para involucrase en otro conflicto conocido como Guerra de Reforma que enfrentó a liberales (en su mayoría políticos masones influyentes) con los conservadores que de la mano de la iglesia católica se opinían a las leyes que reducían notoriamente la hegemonía del clero en aspectos de la vida política de la nación.

d-mapa-estados-unidosEstados Unidos a la distancia observaba cómo los mexicanos peleaban en esta guerra y aprovechando la situación y con ofrecimientos de dinero en mano, envían a negociadores para la adquisición de más territorio que incluía por tercera vez la península de Baja California, además de la apertura de varias vías para el intercambio comercial en territorio nacional en las que podían circular libremente ciudadanos norteamericanos y militares con fines de defensa. Como un extra, se propusieron las bases para el uso del derecho a perpetuidad que ya se había cedido a Washington, a través del Itsmo de Tehuantepec.

Nos referiremos al asunto que atañe a la península de Baja California. Es digno de destacar que todo lo relativo al tratado McLane – Ocampo fue conservado en el más estricto secreto, aunado a que los documentos originales se perdieron en un incendio en el Congreso mexicano en 1872 pero en los archivos de Estados Unidos sí se conservan los papeles firmados por Benito Juárez, sin embargo hay otros documentos previos que involucran directamente a nuestra península que no han sido revelados ya sea, porque se encuentran muy dañados (solamente hay una carátula) o bien la Casa Blanca no ha querido hacerlos públicos.

LO ENVIARON A COMPRAR LA PENÍNSULA DE BAJA CALIFORNIA
El personaje clave y que logró obtener la firma y amplio consentimiento de Benito Juárez, para la venta de Baja California y la parte norte de los Estados de Sonora y Chihuahua fue William M. Churchwell, un individuo del que muy poco se conoce pero que llegó investido de toda facultad para negociación por el presidente de los Estados Unidos James Buchanan

El heraldo llegó a Veracruz donde se había instalado Juárez junto con sus ministros Sebastian Lerdo de Tejada (Fomento/Hacienda) y Melchor Ocampo, quien ocupaba en esta situación extraordinaria cargos de Gobernación y de Guerra y Marina. Todos actuando al igual que el presidente Juárez, con poderes supraconstitucionales por el estado convulso de la patria, lo que supuestamente los autorizaba para firmas de cualquier acuerdo “conveniente a la nación”, situación por la que años después se les intentó realizar un juicio político.

El arribo de Churchwell a Veracruz ocurrió en enero de de 1859 y ya en febrero, contaba con los documentos firmados del protocolo de consentimiento del gobierno legítimo de México para la venta de Baja California, el mejoramiento de convenio del paso a perpetuidad por el Itsmo de Tehuantepec, así como los pasos abiertos a ciudadanos norteamericanos, militares y sus mercancías del puerto de Guaymas a Nogales y de Mazatlán a Monterrey.

Fue entonces que el presidente de los Estados Unidos otorga su inmediato reconocimiento al gobierno de Benito Juárez y lo comienza a apoyar militar y económicamente en contra del ejército del bando Conservador que con Miguel Miramón lo tenían sitiado en Veracruz.

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LA ENTREGA DE BAJA CALIFORNIA A ESTADOS UNIDOS
El documento que le firmaron a William M. Churchwell, es el que mayores dudas ha provocado en los investigadores, como lo expone Jorge L. Tamayo en su ensayo “El Tratado McLane – Ocampo”, debido a que como señalamos, la mayor parte de la papelería en nuestro país se perdió por el incendio del Congreso en 1872 y, en los Estados Unidos lo que se conoce es el texto original del tratado y la documentación anexa no ha sido revelada totalmente o bien, se conoce a medias.

Sobre esta cesión hecha al enviado Churchwell Jorge L. Tamayo expone: “Don Alberto María Carreño desde 1922 había publicado un documento que afirma haber localizado en el archivo de la Secretaría de Relaciones Exteriores, con el que pretendió probar que Ocampo y Lerdo de Tejada adquirieron compromisos con Churchwell y que éstos quedaron precisados en un protocolo cuya copia facsimilar posteriormente se reprodujo incompleta, pues publica la primera página sin firma alguna, por lo que queda en duda si fue copia de un proyecto o de un documento definitivo“.

En el protocolo de Churchwell el gobierno del presidente Benito Juárez acuerda la venta de la península de Baja California. Pero por los pasos posteriores que se dieron a estos acuerdos, posiblemente este protocolo firmado carecerá de validez debido a que se le considera como un punto de acuerdo para dar paso a negociaciones más formales entre las dos naciones. ¿Fue un proyecto o un documento definitivo?

LA LLEGADA DE MCLANE A VERACRUZ Y FIRMA DE TRATADO
d-baja-california-robert-mclaneEn seguimiento al protocolo citado, arriba Robert Milligan McLane a Veracruz a inicios de abril de 1859, investido como ministro plenipotenciario de Washington, para dar continuación al nuevo tratado comercial y de límites con el gobierno de Benito Juárez, con lo que se inicia la negociación de la cesión de soberanía nacional en una serie de reuniones que concluyen con la firma de lo que se conoce como el Tratado McLane-Ocampo en diciembre de 1859 que, para suerte de nuestra nación, fue rechazado por el Congreso de los Estados Unidos al año siguiente debido a que otorgaba más poder a los estados sureños en diferencias que a la postre desembocarían con la Guerra Civil.

HUBO OTRO TRATADO QUE SE FIRMÓ EN SECRETO
Hay coincidencia en investigadores de que no fue únicamente el Tratado McLane-Ocampo el que se firmó entre ambas naciones en el año de 1959, con posiciones ventajosas para Washington.

En el compendio Historia de las Relaciones Internacionales de México de 1821 – 2010, se plantea que el gobierno de Benito Juárez en 1859 estaba bajo intensa presión, debido a que tenía a sus enemigos del ejército conservador encima y a esto se aunaba la amenaza de los Estados Unidos de una invasión militar pretextando afectación de sus intereses por la situación de guerra en México que, cabe citar, es la excusa que siempre han utilizado para intervenir descaradamente en nuestra nación. Independientemente de las reclamaciones de Inglaterra de pago de adeudos.

d-baja-california-melchor-ocampoCuando llegó Robert McLane a Veracruz traía la oferta de 10 millones de dólares por la península de Baja California y los derechos de tránsito libre requeridos además de la cuestión del paso del Itsmo de Tehuantepec.

Cita: “En el fondo no había entusiasmo por ceder la Baja California, tanto por razones nacionalistas como por el rechazo inexplicable que se experimentaría de las entidades norteñas, que eran el principal soporte de los liberales, y porque el Congreso, próximo a reunirse, sin duda lo rechazaría. Para tratar de eludir la cuestión el gobierno de Juárez propuso la redacción de dos tratados por separado, sobre cesión de territorio y derechos de tránsito, prorrateando entre ambos la cifra ofrecida por Estados Unidos”.

Esto da confirmación al protocolo que se firmó con William M. Churchwell, donde se establece la venta de la península de Baja California a los Estados Unidos. Sin embargo la Casa Blanca ha mantenido en la más estricta reserva los documentos originales lo que ha generado muchas dudas que a la fecha persisten sobre la soberanía de la península, pues no se sabe con exactitud el contenido de los papeles que firmó Benito Juárez.

¿SE CONSUMÓ LA VENTA DE BAJA CALIFORNIA?
Los hechos parecen indicar que no fue así. Si Washington tuviera la certeza, desde hace mucho hubiera tomado posesión total de la península de Baja California.

En sus memorias, el mismo Robert McLane menciona y subraya que Benito Juárez se opuso a la venta de la península de Baja California tal y como lo pretendía el gobierno de los Estados Unidos. “Con singular determinación rehusó ceder un pie de territorio, cualesquiera que fuesen las consecuencias”.

Lo único que está muy claro en este episodio de nuestra historia es que Benito Juárez obtuvo el más amplio respaldo del gobierno de los Estados Unidos desde 1860 en adelante y se continuó utilizando como letra de cambio la península para todo tipo de negociaciones como lo fue la Concesión Leese de donde se obtuvieron recursos para la compra de armamento para enfrentar la invasión francesa.

Y Juárez siguió otorgando todo tipo de facilidades para que Washington usara la península de acuerdo a sus intereses, como la concesión de Bahía Magdalena y Pichilingue para uso de la armada estadunidense en forma gratuita y a perpetuidad, hasta que Porfirio Díaz pone fin al asunto de Magdalena en 1909 y Plutarco Elías Calles a lo de Pichilingue en 1925. Pero quedan aún asuntos todavía no concluidos con nuestros vecinos del norte, como su acceso al Golfo de California estipulado en el Tratado de la Mesilla.

Con respecto al tratado McLane – Ocampo todo parece indicar que fue perfeccionado con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y adicionado en su aspecto del Itsmo de Tehuantepec con el Plan Puebla Panamá.

Y no se dude ahora con Trump en la presidencia de los Estados Unidos que nos quieran “sacar un as bajo la manga” en la renegociación o desaparición del Tratado de Libre Comercio. ¿Será con algún documento de la época de Benito Juárez?

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