¿Por qué la península de Baja California es protectorado de Estados Unidos?

Por Francisco Ramírez/California Hoy

d a a a tratados de bucareliUno de mis más afanosos críticos me envió un correo electrónico, donde entre otros señalamientos muy precisos, debo admitirlo, me recrimina el que califique a la península de Baja California como “un protectorado de los Estados Unidos de América”. He alargado la respuesta debido a que no todos los días he tenido el tiempo suficiente para escribir al respecto, sin embargo he de subrayarle a él y otros que piensan en forma diferente a mí, que todos mis artículos los he fundamentado en las ponencias de respetables investigadores de nuestra alma mater la UABC, la UNAM y otras instituciones de prestigio.

Pero no solo eso, también en la observación de lo que ocurre en esta región de la patria cotidinamente donde todos somos testigos de la nueva colonización en todos los centros poblacionales de la península maravillosa, a cargo de ciudadanos de los Estados Unidos de América… ¡con todo y familia!

BAJA CALIFORNIA Y SU SOBERANÍA NEGOCIADA
Desde que el gobierno de Benito Juárez aceptó la venta de la península de Baja California a los Estados Unidos en 1859 a cambio del reconocimiento de Washington, lo he planteado en varias ocasiones, se ha estado negociando soberanía.

Antes de Juárez ya ocurría, pero el oaxaqueño lo entendió y lo aplicó. En la política exterior mexicana las negociaciones de los presidentes son hechas bajo el siguiente precepto: “Si te quieres mantener en el poder, tienes que negociar con los gringos todos los pedazos de soberanía de que dispongas”.

El magnánimo escritor e historiador Martín Luis Guzmán añadiría: “Quien tenga en México el apoyo yanqui lo tendrá casi todo; quien no lo tenga, casi no tendrá nada, y nadie negará tampoco que eso es irremediable”.

Por eso el Benemérito de las Américas optó por bursatilizar el territorio de Baja California que desde entonces cotiza en Wall Street. Con él se inaugura el protectorado estadunidense y el gobierno binacional.

LA INTERVENCIÓN MILITAR DE ESTADOS UNIDOS
De ahí la constante intervención militar en la península de Baja California. Mientras Juarez complaciente les entregó el puerto de Pichilingue, Porfirio Díaz alargó la entrega de Bahía Magdalena.

En 1914, ya lo describí, mientras ocurrían los eventos de Veracruz, buques de la Armada de Washington ingresaron al espacio de aguas internacionales del Golfo de California, donde estuvieron atentos al desenvolvimiento de las diferencias con el gobierno de Victoriano Huerta. Nada asegura que pretendían apoderarse de la península, sin embargo no lo descartamos.

Y no se descarta porque hechos históricos desvelan la actitud cínica de Washington por expoliar esta porción de tierra desde 1847 cuando a pesar de la firma del tratado de paz con México, sus tropas se negaban abandonar la península y hasta una especie de referéndum hicieron para demostrar al presidente Polk que los mismos residentes nativos deseaban ser anexados.

En 1853 de nueva cuenta se vuelve a poner el mapa de la península en una mesa de negociación. Estados Unidos presionaba por el territorio de La Mesilla y la Baja California. Por tremenda casualidad ese mismo año se dan las incursiones militares filibusteras de Walker sobre este territorio.

LOS TRATADOS DE BUCARELI Y BAJA CALIFORNIA
Mucho le costó al general Álvaro Obregón el reconocimiento a su gobierno de parte de Washington que reclamaba el pago de todos los daños causados a ciudadanos de los Estados Unidos a consecuencia del desorden en la Revolución Mexicana.

Desde el mandato de Adolfo de la Huerta el gobierno yanqui había apoyado en no permitir el envío de armamento al gobiernador Esteban Cantú que tuvo notorias diferencias con el gobierno federal y prácticamente borró la presencia del mismo en Tijuana, Mexicali y Ensenada. Esto se solucionó en 1920 cuando el mismo Cantú accedió a renunciar a la gubernatura.

Pero a la par ya se iniciaban las presiones para que México entregara la península a Washington a través de una empresa conformada por ex gobernadores de varias entidades de los Estados Unidos y miembros del senado que instalada en San Diego llevó el nombre de “Lower California Purchase Society”. ¿La razón?… Estados Unidos se había negado reiteradamente a reconocer el gobierno de Álvaro Obregón hasta no dejar en claro la situación del artículo 27 Constitucional revolucionario de 1917 que restringía a las empresas petroleras además de que se buscaba presionar para el pago de reclamaciones a compañías y ciudadanos por los daños causados en los enfrentamientos del levantamiento social mexicano.

Ante la presión Álvaro Obregón a través de intenso intercambio diplomático accede a sostener un arreglo del que derivaron los famosos Tratados de Bucareli.

En 1922 el renombrado general sonorense rechazó a empresarios la venta de Baja California pero cuando se dio a conocer su intención de negociar acuerdos con Washington, la prensa estadunidense de nueva cuenta publicó rumores de que se entregaría la península.

Después de una serie de negociaciones al más alto nivel, se llegó a la firma del Tratado de Bucareli (denominado así porque las conferencias se realizaron en el palacio de Cobián), que por cierto no tuvo el rango oficial, debido a que no fue sometido a ratificaciones por los congresos de ambos países. Pero el ansiado reconocimiento de Washington al gobierno Mexicano ocurrió de inmediato.

Fue tanta la agitación que produjeron estos acuerdos que el mismo ex presidente Adolfo de la Huerta que fue secretario de Hacienda, se rebela contra Obregón acusándolo de ser un traidor a la patria… ¿Qué tanta soberanía se habría entregado o comprometido?

Los 11 artículos del tratado, denominado Convención Especial de Reclamaciones si fueron publicados en el Diario Oficial de la Federación en febrero de 1924.

De estos documentos se conocen fragmentos (así como el del gobierno Juarista denominado Protocolo Churchwell donde se entrega la península a Estados Unidos).

Pero las cláusulas secretas de los Tratados de Bucareli que fueron firmadas en agosto de 1923 podrán conocerse hasta el año 2023, lo que coincide más o menos en la fecha que el escritor estadunidense Lewis Shupe en su libro “Presidential Diary”… ¡pronostica la anexión de la península a los Estados Unidos de América!…. ¿Casualidad?

Es por eso que Estados Unidos reclama y defiende su protectorado. La única porción de territorio mexicano que está bajo un esquema de gobierno binacional, lo que fue ratificado con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (hoy a punto de anularse), donde se sueltan las ataduras para la adquisición de tierras y es el punto de inicio a la nueva colonización, no solo de familias, sino de los grandes consorcios yanquis.

Esto ocurre a tal grado que el futuro energético del sur de California, está totalmente ligado a las plantas productoras de Sempra Energy al norte de la península. Lo mismo ocurre con el agua en un tratado que no tardará en ser sometido también a revisión, para apurar una posible reunificación de las californias como presionó diputado estadunidense Carl Hinshaw en 1944.

Por eso en cada negociación de tratados importantes, el mapa de la península y soberanía es desplegado en los diálogos de la Casa Blanca y Los Pinos.

Destacable es que en esta suerte de co gobierno binacional, los grupos ambientalistas tienen una participación importante, que son los que deciden qué megaproyectos industriales e inmobiliarios se aprueban y los que no…. ¡Y el Golfo de California en manos de la ONU desde el 2005 pues México nunca pudo anexarlo a su territorio!

¿Y los residentes de la península?… al momento simples espectadores.

Como describió el reportero Enrique Borrego de Excélsior en febrero de 1946: “La Baja California existe para el resto del país sólo en las cartas geográficas”.

BIBLIOGRAFÍA PARA CONOCER MÁS

BAJA – John Saxe Fernández (Periódico La Jornada)
http://www.jornada.unam.mx/2005/01/06/026a1eco.php

TRATADO DE AGUAS MEXICO ESTADOS UNIDOS

https://www.gob.mx/sre/documentos/4116

POSIBLE REVISIÓN DEL TRATADO DE AGUAS CUENCA RÍO COLORADO… ¡ALERTA!

http://www.jornada.unam.mx/2017/10/16/estados/030n1est

LA SITUACIÓN ACTUAL DEL GOLFO DE CALIFORNIA — ¡NO ES DE MÉXICO!

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