2023: ¡Entrega formal de la península de Baja California a los Estados Unidos!

Por Francisco Ramírez Ochoa/California Hoy

D A A BUCARELI TRATADOS

Si bien a la fecha el territorio y mares que abarcan esta península maravillosa son como un protectorado de los Estados Unidos de América, donde la única colonización que no cesa es la de los ciudadanos de ese país, existe un plazo fatal para su entrega total que está por cumplirse y para lo cual el mismo gobierno mexicano viene realizando una serie de concesiones finales para lo que será el cierre de pinzas.

El futuro de la península fue definido por los gobiernos de Benito Juárez que, en un doble juego sirvió a los intereses del imperio del norte que le aseguraron el sostenimiento de su gobierno liberal. Como ya lo he comentado en anteriores artículos, fue con el ilustre oaxaqueño que se inicia con la bursatilización del territorio de la península de Baja California cuyos bonos están en poder de Wall Street que desde entonces, esperan el momento del cobro. La deuda externa de México con organismos financieros internacionales y con el aval de Washigton está totalmente anclada a este compromiso.

Han ocurrido a lo largo de la historia momentos de desesperación de los poderosos intereses empresariales han empujado a la Casa Blanca para que les entregue la codiciada franja de tierra que, dicho sea de paso, es de gran interés geoestratégico en las peligrosas jugadas de ajedrez bélicas yanquis.

Todo ha sido contenido a través de concesiones como las que les hizo el propio Benito Juárez para colonización y la instalación de la base naval de Pichilingue en 1864 o bien con las instalaciones militares que les permitió Porfirio Díaz en Bahía Magdalena y que decidió cancelarles en 1909 y fue una de las causas que llevó al derrocamiento del vetusto presidente.

Y es aquí donde he recibido la crítica de ex compañeros de la UABC Campus Tijuana, por tratar con “ligereza y demasiada elasticidad” las pautas dinámicas de nuestra historia local, a lo que yo los sigo remitiendo a la biblioteca de nuestra Alma Mater y lo seguiré haciendo pues encontrarán en la reafirmación de los hechos actuales la realidad de mis tesis.

JAPÓN DESEABA LA PENÍNSULA DE BAJA CALIFORNIA (ORIGEN DE LEYENDA NEGRA)
Sin ser una verdadera potencia mundial, el imperio del sol naciente deseaba ampliar su industria de pesca, principalmente de cetáceos en diferentes puntos del Pacífico, pero estratégicamente en la península de Baja California donde algunas de sus embarcaciones ya realizaban la captura de ballenas.

La presencia de los orientales en las costas bajacalifornianas resultó incómoda a los intereses yanquis que reforzaron su presencia en su base naval de Bahía Magdalena, debido a que la escandalosa prensa estadunidense ya insistía en que el imperio japonés estaba en pláticas para adquirir ese enclave estratégico, lo que derivó en una disputa artificial sobre hechos no comprobados entre Washington y México, que llegó a los reclamos diplomáticos.

Desde entonces con mayor frecuencia hubo presión sobre los gobiernos mexicanos subsecuentes para que entregaran la península. El tema fue llevado con insistencia a Washington por el senador de Arizona Henry F. Ashurst en 1919 donde expuso que “la posesión de (la península de) Baja California es absolutamente esencial para la seguridad de los Estados Unidos”.

Para los yanquis quedó siempre claro que no solamente son sus recursos naturales inmensos, sino su posición geoestratégica en el Océano Pacífico.

INSISTE JAPÓN EN INSTALARSE EN LA PENÍNSULA DE BAJA CALIFORNIA
El último testimonio formal y que ha surgido de las altas esferas del gobierno mexicano fue revelado por el presidente Adolfo de la Huerta, un personaje interesante de nuestra historia al que le debemos haber frenado una incursión violenta de Washington para apoderarse del brazo de la patria de lo que les hablaremos más adelante.

Narra el sonorense que durante su interinato en la Presidencia de la República recibió la visita del Secretario de la Embajada Japonesa quien le proponía una alianza estratégica a México, situación que desechó en ese momento, pues estaba ocupando todo su tiempo en la entrega a su sucesor, Álvaro Obregón, por lo que le sugirió posponer el asunto una vez que su paisano se instalara como Presidente de México.

Y así ocurrió, se presentó el mismo ministro de la embajada para ofrecer la alianza comercial y de defensa al gobierno mexicano. Esto significaba proveer armamento, uniformes, capacitación al ejército, a cambio de instalar sus bases en la península de Baja California, situación que fue rechazada por el gobierno obregonista, que en esos momentos luchaba por obtener el reconocimiento oficial de Washington. De la misma manera se negaron a recibir a un alto jefe de las fuerzas armadas japonesas que ya se encontraba en México y tiempo después, también rechazaron que Japón construyera un ferrocarril de Acapulco a la ciudad capital.

TRATADOS DE BUCARELI – LA PENÚLTIMA GRAN ENTREGA DE SOBERANÍA
Como presidente y después como secretario de Hacienda con Obregón, Adolfo de la Huerta había puesto en orden la situación de deuda de México con los Estados Unidos. Con esto se ganó el respeto de altos dignatarios en Washington y en los círculos de Wall Street. Pero aún no se obtenía el tan ansiado reconocimiento del gobierno de los Estados Unidos, lo que mantuvo inquieto a Álvaro Obregón. Esto porque el reclamo de todas las pérdidas de empresas y ciudadanos estadunidenses a causa de la revolución estaban sin saldarse.

A la par ya se iniciaban de nuevo las presiones para que México entregara la península a Washington a través de una empresa conformada por ex gobernadores de varias entidades de los Estados Unidos y miembros del senado que instalada en San Diego llevó el nombre de “Lower California Purchase Society”. ¿La razón?… Estados Unidos se había negado reiteradamente a reconocer el gobierno de Álvaro Obregón hasta no dejar en claro la situación del artículo 27 Constitucional revolucionario de 1917 que restringía a las empresas petroleras además de que se buscaba presionar para el pago de reclamaciones a compañías y ciudadanos por los daños causados en los enfrentamientos del levantamiento social mexicano. Doblegado y para evitar un conflicto bélico Obregón accedió.

El contenido de estos tratados firmados el 13 de agosto de 1923, se conservó en el más alto secreto (serán revelados en el año 2023) lo que desató una serie de especulaciones sobre la magnitud de la soberanía mexicana que se puso en manos de Washington, hecho que escandalizó al secretario de Hacienda de Álvaro Obregón, Adolfo de la Huerta que no dudó en renunciar y encabezar una rebelión armada desde el puerto de Veracruz.

Al obtener el reconocimiento de Washington y en apego a los tratados de Bucareli, Álvaro Obregón en un hecho claro de traición a la patria, les solicitó de inmediato el apoyo militar para controlar la conocida como “Rebelión Delauertista”. Por eso la Casa Blanca no dudó en enviar sus buques para el bloqueo de Veracruz y Tampico y así evitar que Adolfo de la Huerta, los generales y gobernadores que lo secundaron, pudieran hacerse de armamento.

El ex presidente sonorense no tuvo otra opción que refugiarse en Estados Unidos donde ingresó con identidad falsa.

ADOLFO DE LA HUERTA SALVA A LA PENÍNSULA DE UNA INVASIÓN MILITAR
Al llegar a la presidencia de la república a finales de 1924, el general Plutarco Elías Calles se negó a reconocer los Tratados de Bucareli situación que enfureció al gobierno yanqui. Pero les hizo enojar aún más cuando autorizó la apertura de una embajada de la URSS en México por lo que de inmediato la Casa Blanca envió a sus agentes a buscar a Adolfo de la Huerta, quien todavía se encontraba exiliado en ese país.

Esta situación nos vuelve a dar pistas de cómo Wall Street y la Casa Blanca han presionado para tomar posesión total de la península de Baja California… ¡a cualquier costo!

Narra el mismo Adolfo de la Huerta en sus memorias que en Nueva York se le ofreció el financiamiento para una revolución tendiente a derrocar a Plutarco Elías Calles para lo cual ponían a su disposición diez millones de dólares en efectivo.

El sonorense preguntó cómo habría de reembolsar ese dinero, a lo que le contestaron los interlocutores de Wall Street que sería a cambio de contratos para obras de carreteras, puertos y hasta minas. Sin embargo observó que esta invasión armada que sería por tierra y por mar estaba orientada… ¡a tomar la península de Baja California!

Adolfo de la Huerta, cuyo patriotismo intachable siempre estuvo a toda prueba lo que se corroboró con su rechazo a los Tratados de Bucareli, continuó en diálogos en Nueva York. Pidió a sus financistas que contactaran con el general Enrique Estrada que fiel a su causa se encontraba exiliado en Los Angeles, para preparar la expedición que se concentraría en seis estados alrededor de Jalisco…. Pero los norteamericanos insistían. ¡Tiene que ser Baja California!

De la Huerta mostró disposición para aceptar ese apoyo de los particulares norteamericanos y para concluir el trato solo le faltaba una entrevista más en Washington con otro personaje que no era otro, sino el mismísimo Secretario de Estado Frank B. Kellogg.

Cuando el sonorense advierte que se trataba de un plan avalado por el gobierno de los Estados Unidos y financiado por banqueros de Wall Street, rompe el trato a través de un diálogo con el alto funcionario que expone en sus memorias:

—Yo no acepto ningún préstamo en esa forma, y menos del gobierno americano.
—Pero usted ha estado tratando….
—Yo estoy tratando con algunos particulares, pero no con el gobierno de los Estados Unidos.

Así fue como se conjuró lo que sería una incursión militar/filibustera sobre la península, gracias a la negativa de Adolfo de la Huerta, en un hecho poco conocido de la historia de nuestro país.

¿Y LOS TRATADOS DE BUCARELI?
A los mismos se les ha venido dando un cabal cumplimiento después de la objeción de Plutarco Elías Calles y el desaguisado que ocurrió con Lázaro Cárdenas con la expropiación del petróleo de 1938, episodio este último donde resurgieron amenazas de cobrarse deudas con la península.

Es en ese sentido que he reafirmado que la deuda externa del país lleva anclada la península de Baja California y por su importancia estratégica ha estado en mesas de diálogo ¡en todos los tratados que se han signado con Washington! ¡Así de claro!

El tiempo ha venido despejando las dudas desde la firma del Tratado de Libre Comercio para América del Norte que entró en vigencia en 1994, que sirvió para impulsar las reformas al artículo 27 de la Constitución que dio pie a la nueva colonización de la península de Baja California por ciudadanos, empresas y consorcios de los Estados Unidos, a los que “se les han entregado concesiones, territorio, activos, costas y recursos”, según lo señala con sobrada razón Jaime Martínez Veloz, ex diputado federal.

Por eso todos los pleitos legales sobre parcelas, los pierden los ejidatarios y los ganan extranjeros y sus representantes que las enajenan a través de firmas estadunidenses.

En esta península maravillosa se ha ejercido una especie de co gobierno entre organizaciones ambientalistas, México y los representantes de los intereses de Washington a tal grado que el Golfo de California en su totalidad (aguas internacionales incluidas) fue entregado para su vigilancia y administración a la Organización de las Naciones Unidas desde la desembocadura del Río Colorado hasta un punto extendido que abarca las Islas Revillagigedo.

EL PETRÓLEO DE LA PENÍNSULA DE BAJA CALIFORNIA
Los recursos energéticos de esta tierra maravillosa ya fueron orientados a servir a los Estados Unidos en el ramo de electricidad. Actualmente se analiza también el asunto del agua por lo que no tardan en revisarse los tratados al respecto, incluyendo la posibilidad de ¡exportar agua potable para los vecinos del norte!

En lo referente a las reservas de hidrocarburos tanto en tierra firme de la península como en el Golfo de California, ya no serán explotados por PEMEX. Toda exploración fue detenida ya que, subrayamos, estos recursos están a consideración de las empresas yanquis.

Para que no haya duda del entreguismo, el gobierno de Peña Nieto reservó apenas el año pasado para NO EXPLOTACIÓN NI EXPLORACIÓN, todo el mar territorial, Zona Económica Exclusiva y tierra firme de la península maravillosa. ¿Cuál es la razón?

La respuesta: En el año 2023, cuando sean revelados, se hará efectiva la parte más importante de los Tratados de Bucareli, la entrega total de la península…

BIBLIOGRAFÍA

TRATADOS DE BUCARELI – ANÁLISIS DE JAIME MARTÍNEZ VELOZ
http://www.jornada.unam.mx/2004/01/09/016a2pol.php

LAS MEMORIAS DE DON ADOLFO DE LA HUERTA
https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/7/3034/1.pdf

SACAN A PEMEX DE LA SUPERFICIE DE LA PENÍNSULA, GOLFO Y AGUAS TERRITORIALES
http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5464475&fecha=07/12/2016

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