La política anotada / Columna opinión

50 años de administrar la oferta de drogas / Parte 1

Isaac López B. (politólogo)

La Operación Intercepción.

d a a a a politica dea policiaEn septiembre de 1968, en plena campaña por la presidencia de los Estados Unidos, el candidato republicano Richard Milhous Nixon prometió que combatiría las drogas que asolaban a la juventud estadunidense y frenaría el tráfico de narcóticos. Al llegar a la presidencia (1969 – 1974), creó el Grupo Presidencial Especial de Acción contra Narcóticos, Mariguana y Estupefacientes (GACNM y E) que exactamente un año después, en septiembre de 1969, recomendó implementar la Operación Intercepción en la frontera con México, para frenar por tierra, mar y aire la entrada de drogas a territorio norteamericano.

El GACNM y E, señaló en su informe con relación a su vecino del sur: “[…] que México era la fuente principal de suministro de mariguana de alta potencia a Estados Unidos. Por lo demás señalaba: 1) que un porcentaje significativo de la heroína era de origen mexicano; 2) que cantidades considerables de heroína europea entraban a Estados Unidos vía el contrabando desde la frontera sur; 3) que México era un punto intermedio en el tránsito de cocaína proveniente de América del Sur; y 4) desde México entraban a Estados Unidos cantidades considerables de anfetaminas y de barbitúricos. Los recursos y los esfuerzos mexicanos tendientes a contrarrestar ese contrabando eran totalmente inadecuados” (Craig, 1981). El documento recomendaba un plan inmediato de acción para reducir de forma sustancial y en un plazo muy breve el contrabando proveniente de la frontera con México.

El domingo 21 de septiembre de 1969, a las 14:30 hrs, inició la Operación Intercepción; empero, uno de los primeros ensayos se dio el 18 de septiembre, al sur de San Diego, de las 6 a las 7:30 am, generando un verdadero caos vial y retraso por mas de 4 horas en promedio del cruce fronterizo, un anuncio de lo que vendría. En las casi tres semanas que duró el operativo, fueron inspeccionados mas de 4 millones y medio de personas, se gastaron 30 millones de dólares y se confiscaron 1,943 kilos de mariguana, en promedio 59 kilos diarios (el año anterior al operativo, el promedio durante 1968 fue de 18.6 kilos al día); y después de generar embotellamientos masivos día con día, colapsar el comercio y turismo fronterizo con decenas de millones de dólares, el operativo intercepción fue suspendido.

Las pérdidas económicas es una variable colateral cuando se trata de alcanzar una ganancia política; como bien enuncia Craig al respecto: “Si se analiza exclusivamente con base a las drogas confiscadas, la Operación Intercepción desde luego que no valió ni el costo ni el esfuerzo que implicó. Sin embargo las capturas eran lo menos importante. Los objetivos principales eran impresionar al público con la guerra antidrogas que llevaba a cabo la administración y poner a trabajar a los mexicanos, para que realmente se lanzaran contra el cultivo y tráfico de drogas” (Craig, 1981).

La Operación Cooperación.

La operación intercepción rindió frutos, obligó a la contraparte mexicana a tomar más seriamente las reuniones de alto nivel con la delegación estadunidense; uno de los primeros resultados fue adoptar un enfoque diferente y se le rebautizo como “operación cooperación”; el enfoque diferente en realidad era que el gobierno mexicano adoptara la estrategia norteamericana, como bien señala Froylán Enciso al destacar: “ […] México entrara en el decenio de 1970 atado a la lógica con que Estados Unidos enfrentaba el problema de la creciente adicción a estupefacientes ilegales entre sus ciudadanos: 1) el aumento de la intercepción; 2) el perfeccionamiento de los métodos de erradicación de cultivos, y; 3) el fortalecimiento de los métodos de persecución de traficantes y la penalización incluso del consumo” (Enciso, 2009). Para marzo de 1970, el gobierno estadunidense se comprometía con el primer millón de dólares “etiquetado” para apoyar los trabajos de erradicación de los campos de cultivo de estupefacientes.

En este contexto, en 1973 se creó la Drug Enforcement Administration (DEA), con una orientación de actividades policiacas hacía los delitos de drogas no lo solo dentro de Estados Unidos, sino también en el exterior, por lo cual es común afirmar, como señala Pérez Ricart que: “[…] la DEA tuvo un papel central en el impulso de una política de drogas punitiva y militarizada alrededor del mundo”(Pérez, 2018); y los datos sobre la presencia de la DEA en el mundo y su objetivo de promover una visión común, tan solo en el primer año de operaciones parecen confirmarlo, como señala el mismo Carlos Pérez: “A diferencia de lo que sucedía en la década de los años sesenta, los entrenamientos comenzaron a desarrollarse, casi en su totalidad, fuera de los Estados Unidos. Así, por ejemplo, tan sólo en 1973, la DEA organizó cincuenta cursos especializados alrededor del mundo. Ya en 1976, por cada policía entrenado en Estados Unidos, se instruía a alrededor de diez en sus respectivos países” (Pérez, 2018). La DEA surgió y ha sido un pilar de la estrategia de penalización de las drogas e inteligencia extraterritorial estadunidense en la materia.

Empero, volviendo a la Operación Cooperación, a mediados de la década de los setenta, para ser específicos en 1975 y ante el desmantelamiento de la ruta turco – francesa de abastecimiento de heroína, la producción mexicana presentó un “boom”; de acuerdo con las cifras ofrecidas por William Anderson, representante de la Oficina General de Auditoria Gubernamental de los Estados Unidos (como fue citado por Enciso, 2009) la heroína mexicana: “[…] había pasado de representar el 20% de la oferta de heroína en los Estados Unidos en 1971 a 89% en 1975.”

Lo anterior llevo la política de erradicación de cultivos en una dirección diferente, el uso de herbicidas; la situación coincide con el hecho del uso cada vez mayor de miles de kilómetros cuadrados del territorio mexicano para la siembra de drogas, situación que obligó al gobierno mexicano a acoger la política norteamericana de uso de herbicidas; de acuerdo con Alejandro Gertz Manero, quien estaba al frente de la nueva campaña de erradicación de plantíos con aeronaves (como fue citado por Enciso), lo justificó: “[…] esperanzados en que los herbicidas hagan la diferencia” (Enciso, 2009).

Los operativos hicieron que los narcotraficantes mexicanos se internaran a mayores alturas y zonas escarbadas, sumando otros territorios a la siembra, al respecto Enciso señala: “Los productores empezaron a sembrar extensiones mas pequeñas y a levantar más de dos cosechas al año en terrenos con altura inalcanzables para los helicópteros Bell, que se usaban en la fumigación. Además, al principio, la mayoría de los campos de amapola estaba en los estados de Sinaloa, Durango y Chihuahua, el triángulo de oro, pero poco a poco fueron a otras áreas de cultivo en Guerrero, Michoacán y Chiapas” (Enciso, 2009).

La Operación Condor

En 1976, el gobernador sinaloense Alfonso Genaro Calderón, reconoció que el problema del narcotráfico era un problema en cierta medida justificado (como fue citado por Enciso, 2009), ya que los campesinos que se dedicaban a la siembra: “quieren tener un buen par de pantalones, un buen sombrero y una buena camisa […] incluso trayendo al ejército completo a Culiacán, no sería suficiente” Al poco tiempo, las palabras proféticas del gobernador sinaloense se hicieron realidad, el gobierno federal lanzaría la “Operación Condor”, donde miles de efectivos del ejército y policías buscarían erradicar los cultivos de mariguanas y amapola en la sierra sinaloense; aún permanecen las heridas abiertas del abuso, pillaje y desaparecidos del que fue objeto la población.

La política de erradicación de cultivos, dictada a kilómetros de distancia, tendrá efectos funestos sobre la vida cotidiana de generaciones enteras, de diversos modos y estilos de vidas, como hoy se constata; quizás sea necesario señalar, hacia donde se dirige las reflexiones vertidas líneas arriba, pues la estrategia se ha centrado en limitar la oferta de drogas, sin invertir los mismos recursos humanos y financieros en la otra cara de la moneda, el consumo, el cual constituye un problema de salud; pero hace medio siglo se decidió darle énfasis desde una orientación punitiva – delincuencial, prohibitivo desde la oferta, ante un mercado de consumidor en aumento, por simple lógica de comportamiento de mercado se genera un incremente del precio, pues al aumentar los costos se ha generado una espiral por buscar el control de toda la cadena de producción y comercialización al costo que sea, pero de ello hablaremos en una segunda parte.
Notas:
Craig, Ricard (1981). “Operación Intercepción: una política de represión internacional” Foro Internacional. Recuperado de: https://forointernacional.colmex.mx/index.php/fi/article/view/885/875

Enciso, Froylán (2009). “Régimen legal de prohibición, actores criminalizados y la cultura del narcotráfico en México durante la década de 1970. Foro Internacional.
Recuperado de: https://cei.colmex.mx/Estudios%20sobre%20violencia/Estudios%20Violencia%20M%C3%A9xico%20Materiales%20recibidos/Froyl%C3%A1n%20Enciso%20-%20R%C3%A9gimen%20global%20de%20la%20prohibici%C3%B3n.pdf

Pérez Ricart, Carlos A. (2018) “El Papel de la DEA en la emergencia del campo policial antidrogas en América Latina” Foro Internacional. Recuperado de: https://forointernacional.colmex.mx/index.php/fi/article/view/2483/2435

Correo: Isaaclobi@gmail.com
Twitter: @isaaclobi402

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