AMLO y su intuición

  • La política anotada / Columna opinión

Isaac López B. (politólogo)/California Hoy

Es un lugar común entre amigos, abordar el tema de la forma de gobernar de Andrés Manuel López Obrador (AMLO); después del consabido rosario de expresiones, siempre con calificativos, les solicito poner sus argumentos como preguntas. ¿por qué los recortes presupuestarios a estancias infantiles, a las áreas de salud, a las becas de servicio social, a los centros de investigación, reducción de personal de confianza en cientos de dependencias sin previo aviso o evaluación, etc.? Un alto porcentaje me dice supera el cuento del presidente que es por la corrupción. Mi respuesta es que no podemos descartarla (es la respuesta más socorrida del presidente), pero sin duda podemos encontrar otras, pero antes de buscarlas parto de una pregunta previa ¿Por qué votamos por AMLO y lo hicimos presidente? Me confieso ser uno de esos votantes.

Responder la pregunta anterior no es simple y hay muchos argumentos que lo explican. La principal, a mi entender, es por la forma de gobernar del PAN y PRI en los últimos tres sexenios anteriores; aunado a lo anterior, el estilo de AMLO en campaña, con un lenguaje sencillo para describir los problemas que más apremiaban al país (pobreza, violencia, desempleo, privilegios, impunidad, etc.) generados por una clase política, militar, empresarial, judicial y mafiosos actuando delictivamente de forma coordinada para su beneficio, en detrimento de decenas de millones de mexicanos.

En palabras francas posicionó la idea de frenar, de poner un alto, a través del voto, a un nuevo gobierno de privilegios, donde de nueva cuenta se beneficiarían los mismos; este argumento igualmente lo entendió un campesino, un albañil, un abarrotero, un mediano empresario, un profesor de primaria, un médico del IMSS, una madre de familia o un profesor – investigador; el discurso no se matizó haciendo un llamado a las fuerzas populares y de izquierda para estar a la altura de la cita con la historia, de lo que se trataba la elección presidencial en 2018, era que la corrupción se acabara, que la violencia parara, que los presupuestos públicos se aplicaran, que el gobierno sirviera para lo que se diseñó y piso parejo para todos, estando consciente de la deuda pendiente por décadas con los que menos tienen, por ello su campaña sumo personajes como Alfonso Romo o Ricardo Salinas, lo mismo que Paco Ignacio Taibo II o Gerardo Gonzales Noroña.

Pero como bien señala el filósofo Oscar de la Borbolla, hablar de los problemas no significa necesariamente saber cómo resolverlo al respecto señala: “Es muy común pensar que lo difícil es dar con la solución de un problema; sin embargo, en ocasiones implica una dificultad mayor encontrar el problema, o para enunciar esta idea de modo paradójico: también es un problema descubrir el problema. Se supone que, si uno analiza la etimología de “problema”, el problema es lo que está delante de uno o, más precisamente, lo que se arroja con fuerza delante de uno. De ahí que para que un problema realmente se presente como tal es necesario ponerlo sobre la mesa: acometerlo” (Borbolla, 2018).

AMLO ¿el médico especialista que no fue?

Si pudiéramos usar una metáfora que resume el sentir y los argumentos de tantos ciudadanos que se declaran sorprendidos por las decisiones de AMLO en estos primeros seis meses de gobierno, es la comparación entre un médico general versus el médico especialista. El candidato AMLO, como muchos de nosotros identificó donde nos duele como país; como político recorrió tantas veces el territorio nacional, habló con tantos y diversos mexicanos, que pocos dudarían que conocía el dolor que tenían las personas y regiones de México, cuyos síntomas eran: pobreza, desempleo, violencia, etcétera, y esos síntomas eran consecuencia de una enfermedad llamada corrupción. Identificó que dicha enfermedad era provocada por unos cuantos en perjuicio de muchos. Las elecciones presidenciales de 2018 era la oportunidad para hacer llegar a un médico para tratar la enfermedad.

Pero aún los médicos, con toda su experiencia e intuición, demandan de herramientas que les permitan confirmar sus diagnósticos como es el uso de análisis clínicos, tomografías, etcétera; la confirmación de estas pruebas da mayor certeza al diagnóstico sobre el tipo de enfermedad y gravedad de la misma, brindando mayor precisión a la siguiente fase, el tratamiento, evaluando que terapia usar, en la perspectiva de aminorar los síntomas y atacar la enfermedad. No se pueden separar los síntomas de la enfermedad.

AMLO tiene prisa por recetar, tiene identificado el problema de salud que aqueja a México; confirmar su diagnóstico en su lógica es perder tiempo, tiene intuición y se suman el aval de 30 millones de votos; pero el país no requiere un médico general, sino la visión de un médico internista que confirme y precise los múltiples y diferentes problemas que el país tiene, para ser mas certeros en el tratamiento.

Quizás el ejemplo más paradigmático de las decisiones de AMLO, para comprobar que su diagnóstico es limitado y por lo mismo el tratamiento, sea la política social de su gobierno, uno de sus principales slogans de campaña. Algunos botones de muestra: la reducción del presupuesto a las estancias infantiles para 2019, así como la reducción de becas para pasantes de servicio social en el área de la salud (proyectado para agosto de este año) y el subejercicio en el área de salud en un 10. 2% para el cuatrimestre enero – abril del año en curso, comparado con el mismo período de 2018 (Animal Político, 2019), comprueban que no es lo mismo hablar de los problemas en su expresión simple y sencilla para el discurso electoral, que abordarlos de forma racional y eficiente, seleccionarlos y decidir qué puntos neurálgicos acometer.

¿Salvar a Pemex o tener medicinas?

Los síntomas, lo que nos duele a los mexicanos continúa, sigue habiendo pobreza, inseguridad, desempleo, impunidad, deficientes servicios médicos, impunidad, etcétera (no se pueden separar y atender después); el presupuesto de egresos 2019, como sabemos se diseñó a partir de rasurar en forma sustancial programas sociales que asignaba los recursos en forma de servicios, para pasar a asignar recursos en forma directa y con reglas de operación opacas; ahora bien, este presupuesto de por si limitado, según el informe de lo ejercido durante el primer cuatrimestre, según datos reconocidos por la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, no se habían ejercido 110, 095.2 millones de pesos (La Silla Rota, 2019); hay que observar que un mes antes, abril del año en curso, AMLO anunció que se perfilaba un recorte de 150 mil millones de pesos más al gasto y despido de empleados públicos (Xantomila, 2019). ¿Intuición o diagnostico? No lo sabemos

Mientras en las áreas de salud y otros rubros lo presupuestado no se ejerce, se hacen nuevos recortes (próximo informe cuatrimestral indica de nuevo un subejercicio) situación a todas luces insostenible para la operatividad del sector público; al respecto el jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, lo reconoce como un problema serio (como fue citado por López, 2019), al señalar: […] las últimas dos semanas, nos han pedido más recortes; el problema de recortar tanto es que yo veo a las secretarias agobiadas, por eso las defiendo, porque les quitaron una gran parte de presupuesto y de la gente”

AMLO sabe que necesita una reforma fiscal que permita al gobierno recaudar más, pero en sus primeros tres años eso no sucederá algo que encaja perfectamente en su libreto político, es pertinente preguntar: ¿a dónde va el dinero de los subejercicios? Es una buena pregunta que el mismo gobierno federal debe informar; lo que si sabemos, es que el gasto en el rubro de Energía, en el periodo enero – abril de este año, se incrementó en un 363 por ciento más (Animal Político, 2019). ¿Intuición o diagnóstico de que Pemex, al final del sexenio será una palanca de ingresos públicos? No lo sabemos.

Los síntomas, hasta el momento no presentan mejoría alguna, aunque quizás AMLO tenga otros datos y se atreva a preguntarnos, ¿por qué con los anteriores médicos no se quejaron tanto? Lo que sí es seguro es que el tratamiento anticorrupción basado en recortar recursos a dependencias y programas tiene impactos que generan reacciones y quejas; pero el problema principal de estos seis meses para el gobierno se llama Pemex y salvar la paraestatal, símbolo del otrora pasado glorioso en la narrativa Estatal; pero es hora de que pensemos seriamente (de seguir con esta idea de más recortes en el área de salud) en la famosa frase de Keynes “en el futuro todos estaremos muertos”

Citas:
De la Borbolla, Oscar (12 de noviembre de 2018) “Radiografía del problema I” Sin Embargo. Recuperado de: https://www.sinembargo.mx/12-11-2018/3495968

Redacción (30 de mayo de 2019) “Subejerce gobierno 110 mil mdp en el primer cuatrimestre de 2019” La Silla Rota. Recuperado de: https://lasillarota.com/dinero/subejerce-gobierno-110-mil-mdp-en-primer-cuatrimetre-de-2019-subejercicio-gasto-austeridad-presidencia/288081
https://www.sinembargo.mx/12-11-2018/3495968

Xamtomila, Gabriel (18 de abril de 2019). “Gobierno de AMLO perfila recorte de 150 mil mdp y despidos” El Sol de México. Recuperado de: https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/politica/gobierno-de-amlo-perfila-recorte-de-150-mil-mdp-y-despidos-de-personal-3340603.html

López, Isaac (5 de junio de 2019)”El machete de AMLO y el servicio social” Recuperado de: http://janethbanuelosnoticias.com/2019/06/machete-amlo-servicio-social-columna-opinion-isaac-lopez-politologo/

Comentarios a: isaaclobi@gmail.com y @isaaclobi402

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