¡El estado de CentroCali puede ser una realidad!

Por Francisco Ramírez Ochoa

¿Han notado un giro diferente en la política del gobernador electo Jaime Bonilla Valdez? Claro, tiene sus ojos puestos en lo que ha llamado el sur profundo, la zona olvidada, la más deshabitada pero donde existen grandes planes para el desarrollo de nuevos centros poblacionales como ya ocurre con Bahía de los Ángeles.

Durante muchos años la gobernación de las Californias se hizo desde Loreto y luego desde La Paz. Siempre los gobiernos observaron muchos obstáculos para su división territorial. Podria decirse que la capital norte estuvo en Santo Tomás, luego Ensenada, para finalmente asentar los poderes en Mexicali.

Aunque el primer gobernador electo morenista gusta exhibir un mapa de la península en su despacho, justo detrás de él, la verdad es que el sur profundo adquiere una connotación diferente que muy pocos han apreciado. ¿Acaso Jaime Bonilla buscará ser gobernador de la península completa?

SANTA ROSALÍA EN LOS OJOS DEL MUNDO
Cuando la península completa era un territorio federal, aunque ya dividido por el paralelo 28, las complicaciones en su integración como región fueron el reto más complicado.

Un desierto inmenso y lejano de un gobierno federal destraído que no se dio cuenta que tropas estadunidenses avanzaron por tierra hasta la zona rural de Los Cabos en 1942, hasta que alguien notificó al presidente Manuel Ávila Camacho, que dio solución diplomática a esa invasión, que no tenía otro objetivo más que impedir una incursión japonesa.

Si esto fue por tierra, por mar aún a fechas recientes, se conoce del saqueo y depredación de especies de parte de embarcaciones extranjeras. Es una superficie demasiado amplia y nuestro país cuenta con recursos insuficientes para su vigilancia.

Desde finales del siglo pasado, Santa Rosalía surgía al concierto de las naciones por su importante producción de cobre de muy alta calidad y de la mayor demanda para los mercados europeos.

En la formación y creación de este puerto, el gobierno federal no invirtió. Todo lo concesionó a un emporio francés que diseñó la ciudad con la más alta tecnología de la época, lo que incluyó instalaciones de agua, la poco conocida electricidad que incluyó alumbrado público, la primer red de telefonía después de la ciudad de México y, como un extra, la famosa iglesia de Santa Bárbara.

Ahí la mano del gobierno no obró, sino que el poder se concentró entre el consorcio europeo El Boleo y su sindicato, que tuvo fama de ser muy combativo.

Cuando el emporio ya estaba en plena liquidación, estalla la Segunda Guerra Mundial y al ser Francia aliada de los Estados Unidos, se inyecta de nuevo un fuerte capital a Mina El Boleo para que no dejara de producir el valioso y necesario cobre. Fue un auge intermedio, bajo el mandato del gobernador del territorio sur, Francisco J. Múgica.

CONCLUYE LA GUERRA… ¡EL ESTADO DE CENTROCALI!
Sin embargo antes de concluir el conflicto bélico, se inició de nuevo con una etapa de recesión, pues bajó la producción minera y la pesca todavía no se consolidaba como actividad alternativa, mucho menos la agricultura y ganadería.

Para gobernar al territorio sudcaliforniano fue designado en 1946 otro general, de nombre Agustín Olachea Avilés, que poca atención puso a este puerto, donde ya había activismo previo para la creación de una gran región económica, que abarcara las ricas zonas de pesca de la Pacífico Norte y la gigantesca salinera de Ojo de Liebre (todavía no se fundaba Guerrero Negro como población), mucho más grande que la de San Quintín.

Se trataba de crear la región denominada Centrocali… ¡Un estado libre y soberano de la república mexicana justo a la mitad de la península!

Lo más importante de todo esto es que ni Baja California ni Baja California Sur en ese tiempo eran estados. Toda la península era un territorio federal, donde sus habitantes no poseían instrumentos jurídicos para seleccionar a sus gobernantes, salvo alcaldes y diputados federales.

Crear la entidad Centrocali fue una idea muy avanzada para esa época (1946). Toda la información fue concentrada en la Junta de Trabajo y Fomento de Santa Rosalía a cargo del visionario Alejandro Cota Moreno, un hombre inteligente que afrontó toda clase de obstáculos, incluyendo la difícil burocracia del PRI que en esas fechas también estrenaba logotipo y denominación.

El estado de Centrocali, tendría como capital la ciudad y puerto de Santa Rosalía y su territorio abarcaría hasta el norte de costa a costa englobando lo que hoy conocemos como Laguna de Chapala. Esto fue una idea que nunca se concretó, pero hoy en día vuelve a adquirir vigencia.

LAS REGIONES DESEAN MAYOR AUTONOMÍA
A lo largo de la península hay regiones que desean independizarse. En nuestra entidad, los casos más sonados son San Felipe y San Quintín. En ambos sitios hay activos movimientos ciudadanos que van a despertar de un momento a otro. De hecho para San Felipe sí existe un compromiso de independencia de Ensenada, avalado por el mismo Jaime Bonilla Valdez.

En Baja California Sur, también hay tendencias similares, tanto en Guerrero Negro que desea transformarse en municipio, como en Cabo San Lucas que va en el mismo sentido.

¿O puede ser que el nuevo gobierno morenista piense integrar ese sur profundo a una nueva conformación política del territorio peninsular con capital en Mexicali?

Pero ahí, en el sur profundo que ha puesto en vigencia Jaime Bonilla Valdez, persiste el sentimiento de la creación de un nuevo estado libre y soberano que se denominaría Centrocali. ¿No lo creen?… ¡Muévanle tantito y verán!

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