Benito: ¡Ya deja de andar ofertando a EEUU la Baja California!

Por Francisco Ramírez Ochoa/California Hoy

Así de dura fue la nota diplomática que dirigió Matías Romero al Benemérito de las Américas, cuando ya sentía la presión de Washington donde estaban tomando muy en serio todos los ofrecimientos que a nombre de México les hicieron para colonizar esta península maravillosa.

Y es que para 1867 la Casa Blanca estaba como una olla en ebullición con Andrew Johnson en la presidencia, porque los sectores más poderosos de Wall Street ya empujaban para que les entregaran la codiciada franja de tierra, pues no se conformaban con la Concesión Leese de 1864, mucho menos con el obsequio del Puerto de Pichilingue.

El ambiente en el senado se puso mucho más tenso. En realidad a los senadores no les animó mucho la compra de Alaska, un territorio lejano, que adquirieron a Rusia. ¡Queremos la Baja California!

El entonces embajador de EEUU en México, Edward L. Plumb, un hipócrita al igual que muchos de los representantes del Imperio del Norte, envió una carta al Secretario de Estado William H. Seward, para revivir el tratado Corwin Doblado:

«La Baja California y un tramo de comunicación de Arizona con el Golfo, deben ser objeto constante de los deseos de Estados Unidos, bien que solo se procuran por medios adecuados y en tiempo oportuno. Esta ocasión puede presentarse, si, como es probable, llega el tiempo en que se renueve la profunda y previsora proposición de usted contenida en sus instrucciones a Mr Corwin el 2 de septiembre de 1861».

Por eso Matías Romero entraba en pánico, pues si no se accedía, despertaría la furia del Imperio del Norte, sería exhibido junto con Benito Juárez como uno los grandes traidores a la patria, ya que ambos participaron en esos cabildeos junto con Manuel Doblado y Miguel Lerdo de Tejada, para obtener beneficios de EEUU. Todo perfectamente registrado y documentado.

La legación de México en Washington se mostraba inquieta ante las imprudencias del benemérito que prácticamente ya había puesto en manos de la Casa Blanca la península completa, «the whole bulk peninsula», en la Concesión Leese a cambio de 100 mil dólares que sirvieron para cubrir los salarios caídos del mismo presidente Juárez y sus principales jefes militares, funcionarios y diplomáticos al triunfo de la República…. ¡Llegaba la hora de pagar!

En los círculos diplomáticos conocen bien que, por todos los favores económicos del Imperio del Norte la península, desde entonces, sigue en prenda. Empeñada.

Y hoy… ¡no tardan en hacer efectivo el cobro!

¡Aplausos a Juárez!


BIBLIOGRAFÍA:

DESPRECIO DE BENITO JUÁREZ POR LA BAJA CALIFORNIA
https://culturacolectiva.com/historia/estado-mexico-baja-california-benito-juarez-desprecio/

LIBRO:
Al Servicio Del Enemigo De México – Luis Reed Torres

LIBRO:
Unión de las Californias – Cuauhtémoc Morgan

LIBRO:
Las Grandes Traiciones De Juárez – Celerino Salmeron

ENSAYO:
Juárez: la construcción del mito – Alma Silvia Díaz Escoto

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