¡Guardianas de nuestra península!

Por Francisco Ramírez Ochoa /California Hoy

Hay muchísimos relatos de criaturas fantásticas en los mares del mundo. Algunos de ellos relacionados a mitos, visiones que no tuvieron explicación en su momento. En fin son miles de narraciones de los aventureros que establecieron las primeras rutas de navegación que son origen incluso de novelas tan famosas como Moby Dick del inglés Herman Melville o bien, otras criaturas fantásticas citadas por Víctor Hugo, Salgari, Julio Verne y otros.

Pero de estas narraciones las que sí nos interesan, son las que tienen su origen en el Golfo de California, que han llamado la atención de la comunidad científica mundial, ya que se le considera también como el espacio más generoso para obtener información valiosa.

Quienes vivimos en la península maravillosa, poco conocemos que nuestros mares nos guardan secretos fantásticos. Y por el auge de las pesquerías en los 90’s frente a las costas de Santa Rosalía, llegaron expediciones científicas pues se conoció que el calamar gigante de la variante Humboldt de unos 13 metros de largo y 300 kilos de peso, había sido visto en un área que va del Parque Marino de Loreto a las costas de Mulegé, cuyos rastros fueron documentados por History Channel.

Criaturas únicas, endémicas como la totoaba de San Felipe y la vaquita marina, atraen además a organismos ambientalistas que imponen su ley en aguas internacionales y nacionales de Alto Golfo de California y también en los dominios de la ballena azul que llega a alimentarse de krill.

SIRENAS DEL GOLFO DE CALIFORNIA
Fue precisamente en un viaje de investigación de la UABC, en el área de sociología, que llegamos al puerto de Santa Rosalía. En pleno auge del calamar en 1998 que atrajo a cientos de pescadores y buscadores de fortuna. Caminaba por la zona de muelles, cerca de donde estaba la pesa de los compradores de esta especie, cuando escucho una plática interesante.

Se trataba de un grupo de hombres del mar locales, que tuvieron encuentro con un grupo de sirenas. ¡Whaat! Si… ¡Escuché bien!… ¡Sirenas!

Una versión similar la había recogido en Puertecitos, al sur de San Felipe, pero aquí había una mejor descripción, por lo que no dudé en entrometerme con sumo cuidado en la animada conversación.

—En Puertecitos también se han dejado ver sirenas —dije para entrar en la plática. Pero díganme, ¿cómo es eso de las sirenas aquí en Santa Rosalía?

Se trata de Isla Tortuga, frente al famoso puerto. Es un lugar deshabitado, agreste, desértico, árido, sin ningún habitante. De hecho es un volcán. Se tomaba como punto de partida hacia el sur para la zona de captura de calamar.

Me narraron que a nadie le gusta llegar al lugar, sino es por una emergencia extrema, ya que hay mucha fauna nociva y serpientes. ¡Es peligroso!

En la parte sur de Isla Tortuga, es donde han avistado sirenas. Y esto lo platican con total certidumbre, sin temor a equivocarse, no a manera de broma, sino con mucha seriedad. Sólo que en cachanía son «demasiado carrilludos».

—Ya sabe cómo somos en cachana. Por eso no se platica mucho de esto.

Entiendo que cualquier testimonio serio, es pulverizado por los chistes.

Conozco que el Golfo de California alberga el 40 por ciento de especies conocidas en el mundo, y hoy en día, en este año 2022, se siguen descubriendo nuevas. ¿Es viable «pulverizar» el testimonio de los pescadores?

Y esto lo digo con la formalidad que expongo los temas, porque la presencia de sirenas en el Golfo de California no es ninguna ocurrencia de este siglo, sino que hay varios testimonios de los cuales destacan dos que sí fueron documentados.

RECIBE HERNÁN CORTÉS INFORME DE SIRENAS
En el informe de 1533 que recibe Cortés del capitán Hernando de Grijalva que se dirigió a costas de la antigua California para buscar embarcaciones de las que no se tuvo noticia, hay un suceso que llamó mucho la atención y que ocurrió en el mes de noviembre. Posiblemente la zona sea muy cercana al archipiélago de las Revillagigedo.

Fue el domingo 9 cuando tuvieron a la vista un pez muy extraño, que les llamó la atención y que se «levantó tres o cuatro veces a curosear la nao». Le llamaron «el hombre marino».

Leamos el informe: “se regocijaba ni más ni menos que un mono, zambulléndose y bañándose con las manos en un rato, mirándonos a nosotros como que tuviese una manera de sentido”.

Se hicieron dos dibujos con aproximaciones sobre lo observado, donde no pudieron apreciar bien si tenía escamas. Lo que sí se precisa es que tenía brazos y manos «monstruosas», y del color de la tonina.

UNA SIRENA EN CABO PULMO
Se trata de una descripción hecha por el misionero jesuita alemán Ignacio Tirsch, que por cierto como ningún otro, a lo largo de sus cinco años de estancia en el sur de la California, documentó especies vegetales y animales, de las que dejó valiosos grabados que incluyen además, la vida de los indígenas locales.

Citado por Miguel León Portilla, este relato forma parte de cartas del Padre Ignacio Tirsch a Miguel del Barco, que contienen 47 ilustraciones donde sobresale la del «Peje Mulier» o Pez Mujer. Una sirena para ser más claros.

Del Barco hizo la siguiente anotación debajo de la ilustración que copió:

La del padre Tirs. Los ojos muy blancos, el cuello y pechos blancos, la cola a modo de arco, boca y nariz chica, el grandor, según me acuerdo, era más de dos cuartas, pero esto se salva pues hay de todas edades.

Fue un ejemplar hallado muerto a orilla del mar en la zona de Cabo del Este, posiblemente en 1764.

El misionero de la nueva misión de Santa María, que era el padre entonces, Victoriano Arnés al tiempo de establecerla, en uno de sus viajes, halló en la playa, a los 31 grados de latitud, uno de estos peces ya muerto y seco: y le describió con estas palabras: “El pez mulier tenía la figura de una mujer de medio cuerpo seco y aplastado como un bacalao, no se puedo hacer mucha anatomía. No obstante aparecía la cara, cuello, hombros y pecho blanco, como si llevara una cotilla, y tuviera descubiertos los pechos; aunque no me acuerdo si se distinguían los pezones. Lo demás estaba cubierto de escamas, y remataba en cola como otros peces. Su grandor sería de dos palmos, y a proporción de ancho, a semejanza del bacalao. No se descubrían brazos ni cabello. Le hallamos en la plaza en diámetro opuesto a mi misión de Santa María, en el mar del sur, en una ensenada que se forma al fin del arroyo llamado Catabiñá»

Aunque científicos han interpretado esta ilustración como una exageración de trazos de lo que originalmente pudo ser una vaquita marina.

Lo cierto, anota Miguel León Portilla, es que el dibujo original del misionero jesuita, se conserva afortunadamente en la Biblioteca Estatal de Praga «bajo la signatura XVI B 18». Detrás del dibujo el padre Ignacio Tirsch escribió: Extraño pez que vive en el mar en el norte de California. Quizás esta especie dio ocasión a los antiguos griegos para urdir la ficción de la sirena, porque en realidad tiene dos pechos que se parecen más a los de una mujer que a los de un animal.

SON RELATOS EXAGERADOS
Podemos poner en duda todos los relatos aquí presentados, pues hay elementos suficientes para hacerlo por el poco detalle en sus descripciones además de la falta de evidencia. Y es que si en realidad existiera una raza de sirenas, con los avances tecnológicos de hoy en día, ya estuviera plenamente detectada e identificada. Hoy podemos afirmar que las nereidas son relatos fantasiosos como las amazonas. Deformados, acotados, exagerados en fin, conforme pasan de boca en boca y de generación en generación.

Lo más reciente sobre sirenas, fue el bulo de Animal Planet, que inventó un documental en 2013, para elevar su rating. Y sí lo logró al tener audiencias de 3.6 millones.

Sin embargo, subrayo, estoy totalmente en lo cierto. Se siguen descubriendo nuevas especies en el Golfo de California.


BIBLIOGRAFÍA:
«Miguel del Barco: Su obra californiana». Miguel León Portilla. UNAM

Relación y derrotero del navío San Lázaro al mando de Hernando de Grijalva y su piloto Martín de Acosta, portugués, 30 de octubre de 1533-febrero de 1534, en Documentos, sección VI.— Herrera, década Va, lib. VII, cap. IV.— El dibujo del manatí se reproduce en el “Atlas” de la Relación del viaje hecho por las goletas Sutil y Mexicana, op. cit., fig. 17.

PESQUERÍA DE CALAMAR GIGANTE – CIBNOR
http://dspace.cibnor.mx:8080/handle/123456789/2799

BULO DE ANIMAL PLANET: «SIRENAS»
https://ew.com/article/2013/05/28/mermaids-animal-planet-ratings/

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