Ulysses S. Grant: ¡Complot para anexar Baja California! (Documentos)

Por Francisco Ramírez Ochoa/California Hoy

Dicen que no hay amor sin interés, pero si nos ponemos a revisar espisodios de la relación entre México y los Estados Unidos, lo único que se puede encontrar es mucho interés y nada de amor. ¡Esa es la verdad!

Cuando Benito Juárez aceptó enajenar a cambio de dinero la península de Baja California a Washington, en el documento conocido como Protocolo Churchwell de 1859, se hicieron toda clase de malabarismos para convencer al Congreso Norteamericano que era una verdadera necesidad quedarse con el árido territorio. Pero las negociaciones se vinieron abajo cuando se rechazó el tratado McLane Ocampo.

Sin embargo, en los Estados Unidos personajes de la política y el sector empresarial buscaron diferentes maneras para que esa transferencia de territorio se realizara, sin que ello se elevara a un conflicto de enemistad entre ambas naciones, pues muchas heridas quedaron abiertas desde la guerra que concluyó con el tratado Guadalupe Hidalgo de 1848.

Hay un libro muy interesante que acaba de ser publicado en Amazon, «Unión de las Californias», cuyo autor es un periodista de Baja California Sur, Cuauhtémoc Morgan, que aporta datos muy interesantes sobre como se fueron encauzando estas negociaciones a través de diferentes procesos. El caso, concluye el investigador citando documentos del Departamento de Estado, es que Washington dejará de presionar hasta que le entreguen la península completa.

La invasión de Francia a México, estrechó mucho la relación de Estados Unidos con el gobierno juarista al que no le retiró el reconocimiento. Se adaptaron muy bien por el carácter pro yanqui del oaxaqueño, quien no dudó en regalarles el puerto de Pichilingue en La Paz y entregarles en concesión la mayor parte del territorio de este brazo de la patria, a cambio de 100 mil dólares, muy buenos, no para invertirlos en el olvidado girón, sino para poner al día los salarios del mismo Benito Juárez, sus principales funcionarios y el representante en Washington, Matías Romero.

Uno de los principales héroes de los Estados Unidos, quien por cierto fue soldado durante guerra de 1847-48, pero que subió al pináculo de la política norteamericana por su participación en la guerra de secesión, Ulysses S. Grant, operó un plan maestro al más alto nivel para no solamente tomar la Baja California, sino también los estados de Sonora y Chihuahua a través de concesiones y financiamiento para el gobierno mexicano.

COMPLOT PARA APODERARSE DE BAJA CALIFORNIA
Aquí cito el libro de Morgan, donde describe cómo iniciarían con la separación política de la península de la República Mexicana.

En septiembre de 1867, desde Nueva York, los militares de Estados Unidos, mayores P.H. Sheridan, F Stoole, J. Hooker, Bufos Lugalls, además de los generales O. E. Babisck y Ulysses S. Grant, solicitan en concesión el Golfo de California y toda la costa del Pacífico peninsular para la explotación de pesquerías a cambio del pago de 20 mil dólares al año.

Y el asunto se manejó con la más amplia discreción. Enviaron como representante a un empresario identificado como L. Brooke, debido a que los militares no querían aparecer directamente como solicitantes por su actividad en el gobierno de EEUU. Sin embargo, ofrecieron al representante de Juárez en Washington, Matías Romero, el «Servicio de Guardacostas» con naves estadounidenses.

Esto se trataba del paso número tres. Pues ya empresarios de EEUU con capital de Wall Street tenían la península en concesión, ya les habían regalado la base naval de Pichilingue con derecho de paso en el Mar de Cortés. Si lograban afianzar el Golfo de California todo lo demás sería menos complicado.

«Por eso no fue sorpresivo —continúa Morgan en su libro— que al otro lado del Golfo en 1881, aparecieran autorizados como concesionarios los hijos de Ulysses S. Grant en Topolobambo», en la famosa colonia que dio pie al nacimiento de Los Mochis a cargo de Albert K. Owen.

A muchos, hoy en día estos datos duros y comprobados, les parecen un disparate, sin embargo vienen a reconfirmar que entre Washington y Wall Street el interés sobre la Baja California ha estado desde entonces activo y vigente.

Lo que publica el libro «La Unión de las Californias», se confirma con el complot revelado por el periódico «The Sun» de Nueva York, en su primera plana del martes 27 de mayo de 1873, donde hace pública la trama que siguió Ulysses S. Grant primero como militar y luego como presidente de EEUU para desmembrar a México y expoliar los estados de Chihuahua, Sonora y la Baja California a través de «una empresa» con un fondo de inversión.

Este complot llevaría a los tres estados a independizarse de la nación, previa indemnización al Gobierno de la República, «en lo que las autoridades mexicanas ya se encontraban de acuerdo». Posteriormente el territorio se anexaría a los Estados Unidos por lo que esa empresa aseguraría un gobierno estable en la zona, quedándose con extraordinarios privilegios, «las tierras valiosas» y ricas minas.

Y aquí viene la presión hacia el gobierno mexicano. A inicios de 1873 el congresista W.S. Herdon de Texas, ya empujaba para que Estados Unidos se quedara con franjas del norte de Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Chihuahua, para convertirlas en espacio de seguridad y evitar las incursiones indias hacia terriorio de los EEUU.

Todo esto fue parte del complot, que llegó a un punto culminante, cuando tropas de Washington al mando del general R. S. Mackenzie, se introducen a territorio mexicano desde Texas a casi 100 kilómetros para poner en orden a los indios Kickapoos y otros aliados identificados como mezcaleros, que se dedicaban a hostigar. La acción no gustó a México, que de inmediato a través del embajador Ignacio Mariscal hizo enérgica protesta.

Esto echó para abajo las negociaciones y apagó el complot anexionista.

Y a pesar de lo anterior la respuesta de Washington hacia México fue prepotente luego de que le reclamaron una violación al Derecho Internacional, a lo que reviró alegando que no había control sobre los indios «terroristas», por lo que su respuesta fue en legítima defensa.

Una vez que Ulysses S. Grant dejó la presidencia de los EEUU, sí pudo obtener una concesión de ferrocarril de Puebla a Oaxaca y sus hijos el Puerto de Topolobampo. Pero no lograron su objetivo de desmembrar a México.


BIBLIOGRAFÍA:
Ulysses S. Grant, Matías Romero, and the Creation of the Mexican Southern Railroad
https://www.nps.gov/articles/000/ulysses-s-grant-mat%C3%ADas-romero-and-the-creation-of-the-mexican-southern-railroad.htm

«A stupendous Scheme» (Annexing Northern Mexico), periódico «The Sun» Nueva York, Mayo 27 de 1873

«La Unión de las Californias» de Cuauhtémoc Morgan (Amazon). P. 120

White, Ronald C (2016). American Ulysses: a life of Ulysses S. Grant

Una respuesta a “Ulysses S. Grant: ¡Complot para anexar Baja California! (Documentos)

  1. Profr. Rubén González Martínez 27 junio, 2022 / 10:49 am

    Por eso la están colonizando de parte de EEUU y ya están pidiendo que la hagan territorio neutral para que permanezcan migrantes en lo que solucionan su pase a USA…… desde que Juarez la vendió ya la colonizaron y ahora solamente queda pendiente concluir el proceso.

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